sobre mí
No es casualidad que me dedique a cuidarte
Empecé hace 19 años como peluquera y «psicóloga», escuchando y viendo cómo los clientes se desahogaban. Cómo confiaban en mí y me sentía muy feliz cuando se miraban en el espejo con dos cambios importantes: un cambio de imagen y otro cambio a nivel mental, pues se sentían más ligeras con una carga menos tras contar sus preocupaciones.
Con los años llegó una pareja a mi vida y enfermó. Un día caminando vi un centro de masajes y decidí entrar para soltar mi estrés. La persona que me dió el masaje me recomendó que me formara, porque a mi pareja le iba a venir bien esa terapia. Entré para relajarme y salí ejerciendo.
"Siempre me han dicho que tengo buenas manos, aunque yo nunca me lo creía"
Si le preguntas a mi madre te dirá que todo juguete que caía en mis manos «le hacía la prueba de la resistencia», o sea que terminaba cayendo al suelo y rompiéndose. Como ves, siempre he sido inquieta con las manos.
Hoy esas manos cuidan, alivian y transforman. Cada persona que atiendo es única y mi mayor satisfacción es verte salir renovada, tanto por fuera como por dentro.
